domingo, 4 de enero de 2015

Prosélita

Como prosélita de tus sueños navego cada noche, en cada sueño tuyo. Trato de encontrar lo que tanto llama mi atención, aquella invocación que me eleva hasta el último astro visible, y allí desaparezco frívola y débil, para volver a
posarme en tu ilusionada almohada.
Por las noches seguiré cada pista, huella o señal que me lleve a tu provisional demencia. Recogeré maleza que combine con tu afrodisíaca mirada y tu hipócrita sonrisa. Tus arrogantes facciones me las dejo para el desayuno, cuando tus sueños acaben de improvisar. 
Deberé desechar tus verdades, pero me quedaré admirando tus mentiras. ¿Así que piensas que podrías hacerme parar? Cien balas no acabarían con la perversión que ocultan mis manías infantiles. No te creas así de especial, que para llegar a mi órbita te hará falta algo más que tu astucia. 
Toma tus cosas y lárgate hasta que te invoque, quizás en la próxima vida o quizás al atardecer, cuando el nerviosismo de observarme a solas provoque que mis manos se alteren buscándote de nuevo. Pero sigo aquí, como prosélita de tus sueños, y tu mirada que me sigue hasta la esquina. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario