domingo, 17 de mayo de 2015

Victoria

A medida que los días se hacían más cortos, Victoria no podía dejar de soñar con el encuentro ocurrido semanas atrás, aún vívido en su memoria. No quisiera ilusionarlos, estimados escritores, pero
nuestro personaje sufría de ensoñación, enamoramiento precoz.

- Estás temblando, Dante.
- Lo sé... ignóralo...

(Fuegos artificiales provenientes de ambas almas inundaron la habitación, iluminando la noche).

La primera vez que lo vio, Dante se encontraba algo inquieto, el titubeo en su voz y la imposibilidad de mantener contacto visual lo delataron. Victoria siente debilidad ante aquellos hombres que se muestran nerviosos ante su presencia, le otorga la ilusión de control y poder. 

A Victoria le gusta tener el control sobre cada ámbito de su vida, le hace sentir segura, disminuye las incertidumbres cotidianas y le permite dormir mejor. Esa noche, obtuvo el sueño reparador que tanto necesitaba.



No hay comentarios:

Publicar un comentario