Ocho malditas líneas vagas.
Debo dejar de maldecir, en serio.
Bajo el cielo, bajo el cielo voltearé las perspectivas hasta el momento del vértigo.
Después de todo, da igual... da igual... da igual...
Porque es todo lo que tenemos.
Después de todo ¿a quién le importa?
Perdemos la soberbia, el recato, la cordura. Nos inmortalizamos en recuerdos, como queriendo vivir por siempre.
El momento del vértigo espera, espera por mi.
Voy a gritar... porque es todo lo que tengo.
Detrás de las estrellas, detrás del cielo, detrás de lunas. Me oirás. Y entonces, ya estaré muy lejos como para recordar. En el ojo del huracán encontré lugar.

Me gusta mucho como escribes, tienes mucho sentimiento. Saludos!
ResponderEliminarGracias Louise, estamos trabajando para usted :D Saludos.
Eliminar