Y así es cómo te das cuenta de las cosas que estás haciendo "mal". Mal entre comillas, porque sin esos actos no te hubieses percatado de lo latente.
Esa semana sentiste que no podías encontrar las palabras adecuadas, no por falta de vocabulario, sino porque no podían ser expresadas con palabras. No todo es racional, qué bueno. Esa semana todo te llevó a este momento. Las palabras, las personas, las circunstancias, los hechos y acciones. Todos conectados.
¿Y ahora qué? me preguntaste.
Bueno, con el corazón en la cabeza no puedes seguir actuando. Porque más que actuar, sólo pensabas.
Ahora sí debes actuar y hacerte cargo. Es una reflexión heavy que te ha tomado años, pero gracias a todos esos sucesos estás aquí ahora sabiéndolo, sintiéndolo. Te has dado cuenta, y ése es un gran paso.
Ya sabes dónde germina la desconfianza. Es un reflejo. Tu mundo externo es un reflejo de tu mundo interno.
Qué bueno que me lo dijiste.
Qué bueno que estabas ahí.
Qué bueno que estábamos ahí.
Cuando dicen que no somos l@s mism@s que hace un tiempo más, es por eso. Tiempo.
ResponderEliminarLa experiencia de vivir y darle una vuelta al viento y la aguita fria en los pies en la playa, nos dicen susurrantes... vida.
Me gustan tus fotos ;)
Todo está conectado, todos los sucesos en realidad son uno solo ¡Vida! Cortázar dijo "todos los fuegos, el fuego".
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