¿Y quién iba a pensar que el año se iría acabando tan rápido?
Estos días he ido sacando en limpio lo que ha sido el año, reflexionando sobre "lo bueno y lo malo", aunque no se me va bien con esa dicotomía, porque lo "weno" es rico, pero lo "malo" o lo "máh-o-menoh" es lo que al final tiene más potencial para sacarle provecho y aprender. Pienso que ha sido un año "de transición" pa' mi ¿transición de qué? ¿hacia qué? ¡Ni idea! También siento que el año pasado y éste fueron como uno solo, como si éste fuera un anexo del año anterior ¿se entiende? ¿tiene sentido? Creo que esto ya lo hablé en una entrada anteriorsh.
Mmm... no es que me pasen cosas malas tampoco, pero sí "cosas". De esas que uno al final dice bueeeeh al cabo que ni quería/así es la vida/ así se aprende/todo es crecimiento personal (mi favorita este año). Igual sí pu, entre que me pese y no me pese, prefiero quedarme con la idea de que al final todo me aporta a mi crecimiento como persona en este mundo a veces demasiado banal. Prefiero darle a mi existencia un sentido más profundo, "eshpirituals" si se quiere. We all die young. También es cierto que a todo le saco provecho, a todo le veo el "lado positivo". Ya no sé de qué estoy hablando en realidad. Pero lo que sí sé es que este año me di cuenta que hay otras cosas que importan además de las que nos da el mundo material, mis prioridades han cambiado, tampoco he dejado todo botado... pero hay otras cosas que me importan más y que se merecían mayor importancia.
Al final, uno aprende a contemplar la belleza del caos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario