Hoy desperté, impulsivamente desperté.
Impulsivamente también fue que escapé de allí, para no perderme algún segundo siquiera del mundo.
Me detuve. Observé.
Sospecho que los árboles traman un complot. Hoy. Sí, hoy. Sí, sus hojas
brillan más de lo normal con aquella luz reflejada y mi mirada perdida
mecanizando un UNO perfecto.
Efusivamente desaparecí, volví mi mirada al cielo y allí lo ví...
Los segundos ya no existían para mí.

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